Castillo de los Caballeros Teutónicos en Lębork

Castillo de los Caballeros Teutónicos en Lębork

       La historia del castillo de Lębork comienza en la primera mitad del siglo XIV junto con la fundación de la ciudad en base a la ley de Chełmno. Los fundadores de la ciudad y los constructores del castillo fueron los caballeros teutónicos, que de esta forma fortalecieron su dominio sobre Pomerania de Gdansk que habían conquistado poco antes.

El castillo fue incluido en el sistema de las fortificaciones de la ciudad colocándolo en la esquina sureste. Era una fortaleza bastante grande como para su ubicación periférica. Los caballeros teutónicos creaban su política de hechos consumados mediante la construcción de grandes fortalezas y la localización de la ciudad en las fronteras de su territorio, especialmente en las áreas dominadas. Al hacer venir a los colonos de los países alemanes totalmente dependientes de ellos, se aseguraban su dominio inicialmente muy dudoso en las zonas recién adquiridas. Así fue también en el caso de Lębork que desde la segunda mitad del siglo XIV fue la sede de la alcaldía teutóna.


La fortaleza fue establecida según un plano semejante al cuadrado, donde un edificio residencial lindaba con toda la longitud de la muralla defensiva en la parte sur. Las otras dos esquinas estaban equipadas con torreones rectangulares. La peculiaridad del castillo era la división del patio por un canal, donde también había un molino y una cervecería. El complejo del castillo también constaba de edificios de explotación, como un establo y un granero.


A mediados del siglo XV, el castillo estuvo en manos de los caballeros teutónicos y periódicamente era conquistado y gobernado por el rey polaco. Sin embargo, finalmente fue feudo del duque Érico II de Pomerania. Bajo el dominio de la dinastía de Pomerania, el castillo fue reconstruido con el espíritu del Renacimiento. Fueron añadidos otros edificios y los ya existentes cambiaron su destino. Los herederos de Érico gobernaron el castillo y la ciudad, con cortos intervalos, hasta el siglo XVII, cuando con el final del linaje de la familia el feudo regresó a manos del rey de Polonia. Desde entonces, en el castillo residía un gobernador real. Poco después, durante la guerra con Suecia conocida como el "diluvio", la fortaleza resultó gravemente dañada. Desde mediados del siglo XVII, el castillo y la ciudad pasaron una vez más como feudo a manos de los Hohenzollern de Brandemburgo. Como consecuencia de las particiones de Polonia, Lębork estuvo bajo el dominio de Prusia.


Los significativos cambios en la forma del castillo llegaron en el siglo XIX y en el período de entreguerras. En primer lugar las murallas fueron demolidas, más tarde el complejo del castillo fue adaptado a las necesidades del tribunal. Esto causó que el edificio perdiera casi por completo su forma original de castillo. Aunque el ojo experto puede todavía ver los restos de la estructura gótica original, esto no es una tarea fácil.


Lo que queda hoy en día del castillo de Lębork sirve desde hace hace ochenta años como sede del tribunal del distrito. Si vistamos Lębork merece la pena mirar atentamente el edificio y tratar de encontrar las huellas del pasado antiguo del castillo.